¿Qué tiene en común la deliciosa disposición de los petalos
de una rosa, la famosa pintura de Salador Dalí “Sacramento de la Ultima Cena”,
LAS MAGNIFICAS CANCHAS espirales de los moluscos y la cría de conejos?
Aunque resulte difícil de creer, todos estos ejemplos entre
sí, tiene en común un número determinado o una proporción geométrica conocida. Desde
la antigüedad, en el siglo XIX recibió la distinción de “Número Áureo”, “Proporción
Áurea” y “Sección Áurea”.
En la vida cotidiana, utilizamos la palabra “proporción”
tanto para definir la relación comparativa que se estable entre las partes de
las cosas en relación con el tamaño o la cantidad o bien cuando queremos
describir una relación armónica entre diferentes partes. En matemáticas, la
palabra “proporción” se utiliza para describir una igualdad tipológica: nueve
es a tres como seis es a dos.
La primero definición precisa de lo que más tarde se conoció
como Proporción Áurea la realizo alrededor del año 300 a.C. el fundador de la geometría
como sistema deductivo formal, Euclides de Alejandría.
Euclides definió una proporción derivada de la simple división
de una línea en lo que denominó su “media y extrema razón”. En palabras de
Euclides:
“Se
dice que un segmente está dividido en media y extrema razón cuando el segmento
total es a la parte mayor como la parte mayor a la parte menor.
En otras palabras, si observamos la figura, la linea AB es claramente mas larga que el segmento AC; del mismo modo, el segmento AC es mas largo que el CB. Si la proporcion de la longitud de AC con relación a la de CB es la misma que la que existe entre AB y AC, entonces la linea ha sido cortada en media y extrema razón o en Proporción Áurea.
Fuente:
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El número áureo ha sorprendido y maravillado tanto a místicos como a matemáticos por igual. Las sucesiones de Fibonacci y su tendencia al número phi, hacen que este tema parezca más un asunto de numerología y de matemáticas. Sin embargo, es fácil demostrar su presencia en las proporciones del universo mismo.
ResponderBorrarEsto hizo que muchos, tal como era de esperar, supusieran que el Cosmos tenía un orden matemático complejo, solo posible gracias a una mente creadora, posiblemente Dios.
Por: Carmela Llanos Cruzado